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SI ÉSTA ES TU PRIMERA CICLONUDISTA...
A la de una, a la de dos y a la de tres... ¡Ropas fuera!
1-¿Desnudarme yo con éste cuerpo serrano? ¡Y
un jamón!
Pues si, si no hay tiempo para comprar un cuerpo nuevo en las rebajas, no
queda más remedio que usar el que tenemos, aunque no termine de gustarnos
del todo. No todo el mundo puede ser top model o mister Universo, afortunadamente.
Son una minoría cuyos cuerpos son herramientas de trabajo conseguidas
en muchas ocasiones a costa de su salud y de buenos retoques en las fotografías
de las
revistas. El resto es lo que vemos en el espejo a diario, o en la playa y
las piscinas en verano. Desnudos gloriosos, llenos de rasgos únicos
y rotundamente personales que nos diferencian de una vulgar "top"
o
un "mister" corrientito. Ya es hora de presumir un poco ¿No?
Si la arruga es bella, que lo es, el michelín es no menos sublime.
2-¿Pero cómo me quito la ropa en medio de la calle?
No es tan
fácil...
...Ni tan difícil. El secreto está en la masa, como las pizzas.
Si hay una masa de individuos que se desnudan juntos, resulta asombrosamente
fácil. Lo que para una persona es imposible por pudor y temor, se vuelve
facilísimo y divertido cuando se hace en conjunto, en un ambiente de
fiesta y simpatía. Y
nadie se siente observado por nadie; cuando nos desnudamos en medio de un
maremagnum de cuerpos desnudos, los tabúes desaparecen como por arte
de magia y vemos la piel propia y ajena con la misma naturalidad con que contemplamos
un cuerpo cubierto con prendas de vestir.
3-¿Y que dirá la gente si me ve con éstas pintas?
Decir, más bien poco. Lo normal es que te aplaudan y te dediquen entusiastas
gritos de ánimo. Que te admiren. Tampoco nadie va a pararse mucho en
intentar reconocerte: a cierta distancia es difícil distinguir dentro
del conjunto de ciclonudistas la cara de una persona; y si el grupo es muy
numeroso no
es nada fácil saber si los que van en medio del pelotón son
hombres o mujeres, la propia cantidad de ciclonudistas y la postura que llevamos
en bicicleta homogeneiza bastante nuestra imagen. En el centro del pelotón
es más fácil distinguirnos por la bicicleta que por el cuerpo
(y para eso tanta dieta y tanto
gimnasio... en fin...). Y si tienes verdaderos celo por conservar el anonimato,
una mascarilla de las que usan los pintores - de esas que parecen un bozal
de papel- te hará irreconocible. Muchos ciclistas las utilizan habitualmente
para no respirar el humo de los coches.
Cuando calienta el Sol.
1-Yo te doy cremita, tu me das cremita.
Y es que calienta de verdad. No hay más remedio; hacer la ciclonudista
en enero no es lo mismo, así que resulta obligado utiliar un protector
solar adecuado a nuestro color y tipo de piel. Mejor usar un poco
más de protección de la cuenta porque la duración del
paseo no se puede precisar, a veces dura más de lo esperado. Puedes
ponerte el protector solar antes de salir de casa o bien al desnudarte; si
no se moja el cuerpo aguanta sin problemas tres o más horas.
2-Sol aquí y sol allá, maquíllate, maquíllate.
Hay ciclonudistas que decoran sus cuerpos con vistosos dibujos y eslóganes
reivindicativos... y se quedan con el adorno en negativo durante todo el verano
porque el maquillaje actúa como pantalla solar.
El resto de la piel queda expuesto a la acción de los rayos U.V. y
se broncea (o quema) quedando reservada la impronta de los dibujitos ¿El
remedio? Fácil:antes de pintarse hay que usar protector solar.
No somos nada sin la cremita.
3-¿Y la cabeza también es ciclonudista?
Entendemos como ciclonudismo el ir sin ropa sobre la bicicleta, pero hay complementos
que no son estrictamente ropa y que resultan altamente recomendables por salud
y seguridad: básicamente un gorro para protegerse del sol (o incluso
el casco, quien lo use) y calzado. Y si no se utilizan alforjas, una mochila
para guardar la ropa, documentación, etc. La ropa más adecuada
para "ciclonudear" es aquella que nos permite desnudarnos o vestirnos
en pocos segundos: prendas anchas, que no se peguen al cuerpo ni se enganchen
y que nos permitan desnudarnos sin necesidad de descalzarnos, que siempre
resulta lento y engorroso en la calle.
¡Cualquiera se monta ahora en la bicicleta!
1-Pero ¿Qué es esa cosa negra de ahí?
Esa cosa negra es el sillín. Tu sillín de toda la vida. Ahora
lo miras con otros ojos, parece que te fuera a morder precisamente donde estás
pensando, pero no lo hará. Es tan confortable como siempre, sólo
tienes que tener un poco más de cuidado al montarte. Trátalo
con delicadeza y te mimará en lo más
frágil. El pico parece más afilado de lo que lo recordabais,
pero no pasa nada, que no es un violador ni os va a castrar, caramba. En cinco
minutos ni te acordarás de él.
2-¿Es que no tenía otro momento para averiarse la maldita
bici?
Quizá es que quería también tener su minuto de gloria
y reclamar tu atención, que son muy suyas. Hay que llevar en las alforjas
o la mochila un poco de herramienta y algo que nos permita reparar un pinchazo.
No es necesario cargar con el taller; unas llaves por si se afloja algún
tornillo inoportuno
bastan (hay multi-herramientas muy pequeñas que nos sacan de casi cualquier
apuro). Para los pinchazos lo mejor es llevar un spray reparador, es muy rápido
y fácil de usar: se acopla a la válvula y actúa inyectando
espuma de látex mientras va hinchando la rueda. Si vemos que no podemos
resolver la
avería y se escapa el pelotón, lo mejor es vestirse y ya con
más tranquilidad, intentar arreglar la bici. Con suerte podremos alcanzar
al pelotón, desnudarnos de nuevo y seguir disfrutando. Y además,
entre tanta bicicleta sobrarán manos amigas que nos echen una mano
con nuestra avería.
3-Pedaleando, que es participio, o pluscuamperfecto, o como se diga.
Aunque no vayamos a hacer precisamente la trans-pirenaica, no está
de más tener unas mínimas directrices para la marcha. El ritmo
de rodada es bastante lento, no vamos a hacer una carrera sino una reivindicación.
Vamos a hacernos ver, que aunque parezca mentira, no somos invisibles. En
la cabeza del
pelotón irá el guía de la marcha marcando el itinerario
y el ritmo, por lo que no tendremos que preocuparnos más que de seguir
su cadencia y no dispersarnos demasiado en el grupo. Si vais a hacer fotos
es aconsejable no perder contacto con el pelotón y por supuesto no
adelantar al guía, eso podría
fragmentar la marcha y organizar un pequeño o no tan pequeño
caos. Es probable que encuentres algún participante que lleve ropa
puesta (normalmente slips o braga). Invítale amablemente a ocupar la
cola
del pelotón: es una marcha ciclonudista, vamos a mostrarnos sin ropa,
o como mínimo a respetar a quienes no la llevan y no romper el mensaje
de nuestra frágil desnudez ante el tráfico.
Todo lo que siempre quiso saber sobre sexo y no se atrevió a preguntar
1-¿Es grave, Doctor?
No, en absoluto. Ser ciclonudista no sólo no causa impotencia ni esterilidad
sino que embellece nuestros cuerpos con el ejercicio, el sol, el aire libre
y los aplausos del respetable.
2-Por el hilo se saca el ovillo (Sólo para ellas)
Que no mujer, que no pasa nada. De verdad que en una marabunta de decenas
de ciclistas en traje de Adán y Eva, sentado todo el mundo en sus sillínes
y circulando por el centro de la ciudad nadie, absolutamente nadie entre el
público ni entre los ciclonudistas va a fijarse en esos poquitos centímetros
del hilito del tampón.
3-Erecciones municipales (Sólo para ellos)
Lo has pensado: «como tenga una erección, menudo lío.
No puedo disimularla, van a pensar que soy un sátiro, y encima el pitorreo
-nunca mejor dicho- que se va a armar». Pues no. A pesar de que vas
a estar rodeado de preciosos cuerpos desnudos, pensar en erecciones es casi
como de ciencia-ficción. Esa
cantidad de ciclonudistas, en un sitio tan insólito como la vía
pública siendo jaleados por cientos de atónitos ciudadanos mientras
vamos sentados en un sillín y pedaleando es casi una garantía
de castidad. Es que ni queriendo, vamos.
Todo ésto está muy bien pero...
1-¿De verdad que no me van a detener?
La práctica del nudismo en lugares públicos es completamente
legal en España siempre que no se haga de manera obscena -con intención
de excitar a los demás o a nosotros mismos- y ante menores o deficientes
mentales. En las calles hay peatones, entre ellos menores y deficientes mentales,
pero como
no estamos desnudos para provocar excitación sexual a nadie (chicos,
nada de bromas con la cremita), tenemos todo el derecho de hacerlo. El ir
sin ropa no nos exime de la obligación de llevar nuestra documentación,
todo exactamente igual que si fueramos vestidos.
2-¿Y esto es todo?
No. Ésto es lo de menos: lo mejor está por venir y será
cuando estés pedaleando libremente, sin ropa, por las calles de tu
ciudad ¡No querrás que llegue la hora de tener que vestirte!
Glú-2006 para la
BICI CRÍTICA MADRILEÑA
http://bicicritica.ourproject.com